Las raíces de los árboles representan una amenaza para las redes de saneamiento, convirtiéndose en la causa principal de atascos graves en viviendas y entornos urbanos. Atraídas por la humedad y los nutrientes, especies de crecimiento rápido como los sauces, chopos o ficus son capaces de infiltrarse por la mínima fisura, expandiéndose en el interior de los conductos hasta bloquear el flujo por completo.
Observe si a simple vista si existen signos de obstrucción en los desagües o en el área cercana a las tuberías, como agua estancada, olores desagradables o vegetación inusualmente densa.
La introducción de cámaras de inspección profesionales en la tubería afectada permite ver con detalle el interior del ducto, lo que facilita la identificación de la ubicación y la causa el atasco.
Se pueden utilizar diferentes métodos para eliminarlas. Esto puede incluir el uso de herramientas manuales como plumas o raspadores para cortar y retirar las raíces, o el uso de equipos mecánicos como desatascadores de alta presión o máquinas desatascadoras rotativas.
En ocasiones, los medios manuales pueden ser insuficiente y se requiere realizar una cata para acceder al punto de atasco y extraer las raíces, para esta operación se utilizará un instrumento que detecte la cámara dotada de sonda emisora posicionada en el punto exacto y la profundidad donde se encuentra el atasco en la tubería enterrada.
Después de eliminar las raíces, es importante realizar una inspección para localizar y reparar cualquier daño causado a la tubería. Esto puede implicar la reparación de grietas o roturas, o la instalación de revestimientos o selladores para prevenir la intrusión futura de raíces.
Una vez que se ha resuelto el problema de las raíces, es importante tomar medidas preventivas para evitar que vuelvan a ocurrir atascos en el futuro. Esto puede incluir el uso regular de productos químicos para evitar el crecimiento de raíces, la instalación de barreras físicas en las tuberías o la poda regular de la vegetación cercana.
Nota: Para evitar problemas a largo plazo, la recomendación es plantar estas especies a una distancia mínima de 10 a 15 metros de cualquier línea de alcantarillado.